Pedro García de Jarén

García de Jarén, uno de los trece.

Los tapiegos podemos presumir de ser paisanos nada menos que de uno de los pocos valientes que acompañaron a Francisco Pizarro en la conquista de Perú: uno de los llamados “trece de la fama”. Se llamaba Pedro García de Jarén y había nacido en Salave, en el lugar de Balmorto (o Marmorto), probablemente a finales del siglo XV o al comenzar el XVI. Aunque no se conoce la fecha exacta de su nacimiento, se sabe que ya en 1518 se embarcó hacia el nuevo continente formando parte del séquito de Lope de Sosa, quien se dirigía a Centroamérica para tomar posesión del cargo de gobernador de Castilla del Oro, región situada en tierras de las actuales Colombia y Panamá.

¿Por qué no se conoce en Tapia la existencia de este militar que tomó parte en una de las gestas más señaladas de la historia de España? ¿Por qué nunca se nombra entre los tapiegos ilustres? Dos son las razones de este olvido:

La primera razón es que su nombre aparece equivocado en los escasos documentos que lo mencionan: lo llaman García de Geren, García de Xerez o de Jerez. Los errores iniciales se reproducen en menciones posteriores que copian esos datos erróneos, así que es comprensible que ese apellido tan de nuestra comarca, Jarén, haya pasado inadvertido.

El segundo motivo es que, obviamente, en la época no existía el ayuntamiento de Tapia. Salave pertenecía al ayuntamiento de Castropol, al igual que todos los lugares y poblaciones que hoy constituyen el concejo de Tapia de Casariego. Este hecho puede despistar sobre el verdadero origen de García de Jarén, al que debemos considerar, sin ninguna duda, tapiego, ya que nació en la casa de Balmorto, en Salave. Era hijo de Suero Fernández de Balmorto y de Elvira García de Jarén. Entró a formar parte de la tripulación de Francisco Pizarro, al que acompañó en varios de sus viajes.

Fue durante la segunda expedición a Perú cuando se produjo el famoso episodio de la Isla de Gallo, el que dio lugar a la legendaria denominación de “Trece de la Fama” o “Trece de la Gloria”. Es bien conocido ese episodio histórico, que quizá haya sido adornado parcialmente por los cronistas, que lo dotaron de un estilo literario y lo convirtieron en un suceso inolvidable. A pesar de lo conocido de los hechos, reproduzco aquí lo más importante para los que no los hayan oído nunca:

Estando Pizarro en tierras de Panamá, tuvo conocimiento de la existencia de un territorio al sur, que los nativos americanos llamaban Birú y que tenía fama de contener enormes riquezas (metales y piedras preciosas). Tras una primera expedición fallida que zarpó en 1524, Pizarro volvió  a intentarlo dos años más tarde acompañado de 160 hombres. Sin embargo, la travesía fue terrible: las inclemencias del tiempo, el hambre, las enfermedades y la muerte se cebaron con los aventureros castellanos, de manera que uno de los expedicionarios escribió pidiendo a las autoridades que los rescatasen. Cuando Pizarro recibió órdenes de cancelar la expedición y de que los hombres regresasen a Panamá, se plantó y, según cuentan las crónicas, trazó una raya en el suelo y, señalando a ambos lados de la marca que él mismo había hecho, le dijo a sus hombres:

“Por este lado se va a Panamá a ser pobres. Por este otro, al Perú a ser ricos. Escoja el que fuera buen castellano lo que más bien le estuviere”.

Muy pocos hombres se atrevieron a cruzar la línea para acompañarlo a las ricas tierras de Birú, o Perú (como las llamaron luego los europeos). Entre esos valientes se encontraba el salavego Pedro García de Jarén. Como este episodio tuvo lugar en la isla de Gallo, una isla del Pacífico que hoy pertenece a Colombia, a estos hombres se les conoce popularmente desde entonces como “trece de la fama”, “trece de la gloria” o “trece de la isla del Gallo”, aunque el número exacto se desconoce y varía según las crónicas hasta llegar a los 20 hombres. De lo que no hay duda es de que fueron muy pocos y de que García de Jarén se encontraba entre ellos.

Lo que aconteció después es bien conocido: las expediciones por la costa occidental sudamericana y la posterior conquista de Perú. García de Jarén obtuvo la dignidad de hidalgo por sus servicios a la Corona y se estableció en Panamá, donde se dedicó al comercio de esclavos.

De García de Jarén,que se casó con Aldonza Méndez,  procede un linaje de salavegos: los Méndez Jarén y Villamil. Parte de su descendencia la podemos conocer a través de la información genealógica que contiene el documento “Ismael Jarén, figura respetada de San Fernando”, escrito por Juan Bautista Fos Medina. (Ismael Jarén es un descendiente argentino de García de Jarén). Este documento permite conocer el entronque de los Jarén con otras familias ilustres de la comarca, como los Villamil, los Rodríguez-Trelles y los Cancio-Donlebún.

Entre los escasos documentos disponibles sobre García de Jarén, tenemos:

  1. La información realizada en Panamá en 1528, a pedimento del propio García de Jarén para hacer constar sus servicios a la Corona en tierras de América.
  2. Emplazamiento y compulsoría contra García de Jarén, a petición de Juan Muñoz y Pedro Molinedo y sus mujeres, sobre los bienes de Rodrigo Álvarez (Archivo General de Indias, acceso a través del portal PARES, del Ministerio de Educación y Cultura).