Gonzalo Méndez de Cancio

palacio de Cancio

Gonzalo Méndez Cancio, gobernador de la Florida. 

Ahora que está proxima la celebración de los 450 años la fundación de la ciudad de San Agustín en Florida por Pedro Menéndez de Avilés, es el momento de recordar también algunos aspectos de la labor de gobierno realizada en esas lejanas tierras por Gonzalo Méndez de Cancio. Su paso por San Agustín, con sus luces y sombras, aciertos y desaciertos, merece ser conocido y recordado, sobre todo por los que estamos vinculados a la tierra donde nació y murió, y estamos interesados en los suceses históricos relacionados, de una manera u otra, con nuestra comarca.

La vida del marino tapiego Gonzalo Méndez de Cancio, gobernador de La Florida entre los años 1596 y 1603, es bien conocida. Particularmente populares son, además de su cargo de gobernador y capitán general de La Florida, las derrotas que infligió al inglés Drake. También es conocido popularmente por ser introductor del maíz en Asturias. No repetiré aquí su vida y obras: el visitante interesado puede conocer lo esencial en el artículo correspondiente de la wikipedia o en el capítulo dedicado a él en Historia de Tapia a través de sus calles (de Diego Fernández y Camilo López), que a su vez es un extracto del estudio publicado por Bouza Brey en 1952.

En el año 1959, el profesor Charles W. Arnade publicó en la Universidad de Miami un trabajo de investigación sobre el juicio a que fue sometida la gestión de Gonzalo Méndez Cancio como gobernador de La Florida. El título original de la investigación es Florida on Trial y consta de de ocho capítulos en los que va diseccionando los acontecimientos que se vivieron en San Agustín (Florida) en el año 1602. Desde hace muchos años manejo una versión de dicho trabajo de investigación que  propocionó a mi familia Enrique Cancio-Donlebún Vázquez, propietario del Palacio de A Veguía.  Lamentablemente, es una versión mecanografiada en un castellano muy defectuoso, escrita sin duda por una persona de habla inglesa con conocimientos de español bastante limitados. Esta circunstancia dificulta en gran medida la comprensión del texto y hemos tenido que ir “traduciéndola” poco a poco hasta lograr que se pueda leer sin dificultad y que no contenga errores gramaticales y léxicos llamativos. Como no contamos con el texto original inglés, es imposible verificar la exactitud de los datos, pero tengo constancia de que, si bien es una versión ligeramente reducida (faltan algunas frases aquí y allá), se ajusta con bastante fidelidad al original.

A continuación reproduzco  un fragmento extraído de la introducción que permite comprender mejor el trabajo porque hace algunas puntualizaciones referidas a los topónimos y a las medidas que se utilizaban en la época. Seguidamente, reproduzco el primer capítulo de la obra, que es sumamente interesante: además de resumir la trayectoria vital de Méndez Cancio hasta llegar al año 1602, cuando se celebra el juicio, nos permite conocer detalles interesantes de la vida en San Agustín en la época. También introduce, aunque someramente, el asunto del juicio, que irá luego analizando detalladamente en capítulos posteriores. Más adelante, iremos publicando otros fragmentos de la obra.

“Hay varios problemas que necesitan explicación.  En primer lugar, el término Florida, usado en el título y en el trabajo, se refiere a la Florida de hoy en día.  Cuando se habla de  los españoles que vivían en 1600 “en las provincias de Florida”, en realidad nos estamos refiriendo vagamente a la bahía de Hudson y a la costa de Nuevo México. No era más que un punto más entre  muchos de los que pertenecían a  inmensas regiones  desconocidas, pero San Agustín destacaba como uno de los núcleos más grandes.

Muchos nombres geográficos, especialmente de pueblos, aparecen en estos testimonios con diferentes versiones y denominaciones. He tratado de usar siempre una forma única, después de establecer la que yo creía más apropiada. Esto no quiere decir que haya eliminado todo tipo de errores. Hoy en día conocemos la ubicación de algunos de estos lugares; la de otros no la conocemos o es dudosa. El profesor John G. Goggin indica en sus estudios que, en general, contamos con muy poca información sobre la existencia de estas villas.

Otro problema son las medidas. Muchas tienen distintas equivalencias en los distintos lugares. Las distancias que dan las partes interesadas están expresadas en leguas en esta monografía. Pero los españoles tenían varias medidas correspondientes al término  legua: la legua terrestre (aproximadamente 2.6  millas) y la legua náutica de 4.2 millas. Más complicado es explicar lo que era una arroba, que se usaba para las medidas de peso en sólidos y líquidos. Esta arroba puede medir desde 25.4 a  101 libras; desde 3.3 a 4.3 galones; o también 35.6 cuartas. No está muy claro cuál era la medida de la arroba en Florida en el año 1600. Se supone que la más probable fuera una equivalencia de 25 libras.

El tonelaje también es un asunto complicado. El tonelaje español en los siglos XVI y XVII era mayor que el tonelaje inglés en los mismos años. La norma para los españoles era considerar que doce toneladas correspondía al  espacio que se necesitaba para llevar diez barriles de vino. Un barril de vino contenía 252 galones (medida de los Estados Unidos). Asimismo, un barco español de 120 toneladas podría llevar cien barriles de vino o 25200 galones.

Los términos que se usaban para las monedas eran: ducado, real y maravedí. Un ducado era igual a once reales, un real contenía 34 maravedíes y el ducado correspondía a 374 maravedíes. No hay forma de saber cuál era el valor exacto de esas monedas en relación al valor monetario actual de los Estados Unidos. El mejor modo de describir su valor es compararlo con los salarios y observar lo que se podía adquirir con esas monedas. Solamente se conoce un testigo que diera datos sobre los precios en esas fechas. Tales datos fueron recogidos por Mr. Edward Lawson, de San Agustín. Son datos de los documentos de Méndez Cancio y Méndez de Avilés, que están a disposición en la obra de Ruidíaz  “La Florida”.

 

600 libras de galletas ………………………………………    3 ducados

30 pescados secos ……………………………… ………….  2 ducados

1 barril de arenque ………………………………………… 2 ducados

1 barril de cerveza  …………………………………………. 3 ducados

½  barril de mantequilla …………………………………… 24 reales

9 gallinas …………………………………………………..  2 ducados

2 libras de especias ………………………………………  16 reales

10 libras de azúcar ………………………………………… 1 ducado

1 camisa …………………………………………………… 6 reales o 1 ducado

1 pantalón ………………………………………………….. 6 reales, o dos ducados o uno

1 par de botas …………………………………………….. 1 ducado

1 traje de alta calidad …………………………………….  30 ducados

1 guitarra …………………………………………………… ½ ducado”

 

 

En el segundo capítulo se informa del movimiento de protesta que se inició contra la presencia española en Florida y, en particular, contra la continuidad de la guarnición española de San Agustín. Muchas personas dirigieron, como veremos, cartas a la Corona instando al rey a poner fin a la presencia española en la zona o sugiriendo  emplazamientos más adecuados. Especialemente beligerantes en este sentido se mostraron los franciscanos, cuya evidente oposición a Méndez Cancio tendría mucho que ver con la caída en desgracia de nuestro paisano. Pero en este capítulo solo se muestran las voces de protesta y las diversas circunstancias que desembocarían más adelante en el famoso juicio de Florida.

 

 

 

En el tercer capítulo se nos habla de los preliminares del juicio: la llegada del investigador Valdés y la elección de testigos. Se nos da una pormenorizada relación de los veteranos de Florida que participarían en él  y se señala por primera vez a los franciscanos como los instigadores de la causa contra Méndez Cancio. También se nos informa de las preguntas que se formularían a los testigos durante el desarrollo del juicio.

En el capítulo cuarto se informa de las declaraciones de los testigos. Como se verá, son bastante tediosas, por repetitivas. ¿La repetición obedece a que se atienen a la verdad? ¿O quizá había algún pacto previo para contestar todos de forma semejante y no perjudicar al gobernador Méndez Cancio? No lo sabemos, aunque quizá no haya que ser maliciosos. Quizá las preguntas no ofrecían muchas posibilidades de respuesta y la situación en San Agustín y alrededores era la que se desprende de la mayoría de las declaraciones.

 

 

 

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