Casa Villamil de la Vega

                 Fotografía cedida por la familia Álvarez de Linera                                                                                                                                Felgueroso, propietaros actuales de la casa.

El documento que se reproducirá más abajo es el inventario de la casa fundada a principios del siglo XIX, en el barrio de San Blas de Tapia, por Eugenio Villamil y su mujer, Guadalupe de la Vega.

Eugenio Fernández-Villamil y Rodríguez-Trelles fue médico de Tapia, villa en la que había nacido. Era hijo de Domingo Antonio Fernández-Villamil y Martínez-Viademonte y de Doña Rosa Rodríguez-Trelles (hermana de la madre del marqués de Casariego), ambos vecinos de la parroquia de San Esteban. Eugenio estudió en Madrid, en el Real Colegio de San Carlos de Medicina y Cirugía, y regresó a Tapia para ejercer su profesión.

Guadalupe de la Vega y Torró era natural de Puebla, en México, ciudad que en la época se conocía como Puebla de los Ángeles. Era hija de D. Pedro de la Vega, nacido en Villahormes, en el concejo de Llanes, que emigró a México a finales del s. XVIII. Allí se casó con Rita Torró i Calvet, una poblana hija de emigrantes catalanes con la que tuvo tres hijas. Cuando las muchachas fueron mayores, D. Pedro de la Vega quiso que conocieran sus orígenes europeos y se embarcó con ellas rumbo a España. Su mujer, Dª. Rita Torró, ya había fallecido. Suponemos que D. Pedro quería enseñarles a sus hijas, entre otros lugares, la aldea llanisca de donde él procedía, pero nunca llegaron a ella. Cuando el barco trasatlántico navegaba a la altura de Tapia, se desencadenó una terrible tormenta que hizo naufragar la embarcación. Los pasajeros fueron rescatados y acogidos en Tapia, y allí se quedaron temporalmente con la idea de restablecerse tras las penurias vividas en la travesía. Pero ya no se marcharon de nuestra villa: las hijas pronto tuvieron pretendientes tapiegos con los que se casaron y formaron familia. Guadalupe se casó, como hemos dicho, con el médico Eugenio Villamil. Otra hermana, María Ignacia, se casó con el comerciante Andrés Oliveros; ambos son los antepasados de muchas personas aún vinculadas a Tapia, como la familia Campoamor. Existía una tercera hermana, de la cual ignoramos su descendencia, en caso de que la haya tenido.

La casualidad ha querido que la casa haya sido habitada a lo largo del tiempo por distintos médicos. Ya hemos dicho que su fundador lo fue. También fue médico de Tapia Eugenio Lebredo Villamil, nieto del anterior, que heredó la casa y vivió en ella hasta su muerte en la Navidad de 1927. Más tarde vivió allí D. Valentín Fernández, de origen salavego y también médico de profesión. Para la completar la lista de moradores que ejercieron la medicina, el actual propietario de la casa, Feliciano Álvarez de Linera y Uría, que pasa con su familia largas temporadas en esta casa de Tapia, es un reputado cirujano torácico nacido en Pesoz que ejerció su profesión en Oviedo.

Eugenio y Guadalupe tuvieron siete hijos -todos nacidos en Tapia- que aparecen nombrados en el documento notarial. Entre ellos destacamos a Maximiliano Villamil, piloto de las Américas (como se llamaba en la época a los marinos que capitaneban trasatlánticos). También a Domingo Fernández-Villamil, primer alcalde constitucional de Tapia. Waldo (o Ubaldo) fue corredor de comercio en La Habana. Adelaida Villamil de la Vega es la madre del médico Eugenio Lebredo. Aureliano fue también comerciante en La Habana, donde se casó y tuvo por hija a otra habanera que acabaría siendo tapiega al venir a visitar a sus primos y casarse con uno de ellos: Eugenio Lebredo Villamil.

El inventario no es demasiado exhaustivo, como ocurre en la mayoría de los inventarios españoles que, a diferencia de los de otros países, no recogen objetos menudos, ni ropas de vestir (solo ropa de cama y de mesa), ni los alimentos que se guardaban en las despensas, ni otros muchos detalles que aparecen, por ejemplo, en inventarios franceses. Es un inventario de tipo alemán, donde los enseres se agrupan por clases generales: los muebles, los objetos decorativos, los objetos de la cocina, las herramientas de trabajo…; mientras que los de tipo inglés van recorriendo una a una cada estancia de la casa. En consecuencia, el documento no nos permite conocer dónde estaba colocado cada objeto. Sin embargo, podemos imaginar la ubicación de la mayoría: el piano en la sala, la cama grande en el dormitorio principal de los esposos, los libros en la biblioteca del propietario, que haría las veces de despacho para la consulta médica… Sí proporciona, en cambio, otros detalles interesantes, como los títulos de algunos libros y cuadros, o las maderas con que se habían fabricado algunos de los muebles. Incluso se recoge la edad y la altura del caballo que estaba en la cuadra.

Algunos de los títulos de la biblioteca Villamil de la Vega:

Entre las herramientas propias de labores domésticas que ya son historia se encuentra el argadillo, para devanar madejas; el restillo para asedar el lino, es decir, para ponerlo suave como la seda; el arca para hacer velas; o el trobo de colar la ropa, es decir, el recipiente para hacer la colada. Aunque el inventario está escrito en castellano, se cuelan algunas palabras en el gallego local, como potaaramio o ferrada.

También son interesantes algunos topónimos que no aparecen recogidos en los Cuadernos de Toponimia de la Academia de la Llingua Asturiana (Mouruxe, en Brul, o A Berbesa, cuya localización exacta, desafortunadamente, no se especifica), así como otras formas de llamar a sitios ya conocidos, como A Pontiguía por El Pontigo (Mántaras).

Para no extendernos más, diremos por último que todos los que aparecen como acreedores, los que han regalado dinero a la familia, son sus parientes o amigos íntimos. Sería muy largo y poco interesante para el público general explicar todos estos parentescos, algunos por afinidad, pero, como curiosidad, diré solo que aparece el marqués de Casariego (al que en esta fecha todavía no se le había concedido el título), que era primo hermano del difunto Eugenio Villamil.

Inventario de la casa Villamil de la Vega (Contiene 8 páginas):